Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. -Hechos 2:38
El bautismo es nuestra respuesta positiva al Evangelio, en obediencia al mandato de Cristo; y es un testimonio público de algo que no se ve, que nos sucedió por dentro: La salvación, el Nuevo Nacimiento. En el Nuevo Testamento, el nuevo nacimiento y el bautismo son simultáneos.
¿Y qué es el Evangelio del que damos testimonio? -Que Cristo, el Creador del universo invisible y del universo visible, Aquel quien es Santo, Santo, Santo, el Dios Todopoderoso quien habita en absoluta riqueza, gloria, poder y luz inefable; se humilló hasta lo más bajo, identificándose con nosotros, se hizo hombre, tomó nuestro lugar muriendo en la cruz. Fue sepultado, con lo cual canceló toda la vieja creación y la raza adámica caída. Y resucitó al tercer día, creando con ello cielos nuevos, tierra nueva y una nueva humanidad; de los cuales Él es el primogénito (tiene la supremacía, la autoridad máxima). ¡Este es el Evangelio!
En el bautismo nosotros proclamamos que creemos y abrazamos el Evangelio. Ahora nosotros nos identificamos con él en su muerte y resurrección, así como él se identificó con nosotros. Morimos al pecado, al mundo y a la vieja naturaleza; cada día actuamos como muertos al pecado (guiados por el poder del Espíritu Santo, en un discipulado vivencial) El símbolo de esto es ser sumergidos en las aguas. Y el salir de las aguas es símbolo de que resucitamos para ya no vivir por nuestra propia vida humana, sino que cada mañana elegimos vivir por medio de la Vida de Cristo. Sabemos que pronto estaremos en Casa, eternamente con Él.
El bautismo entonces es la semejanza de su muerte y la semejanza de su resurrección. Es por esto por lo que bautismo (del griego: “baptisma”) implica inmersión en agua y emerger (salir del agua).
1. ¿Por qué nos bautizamos?
El bautismo es ordenado por Cristo. Eso lo hace trascendente, glorioso y obedecemos llenos de alegría. Jesús inicia el ministerio público con su bautismo y cierra su ministerio, ordenándolo a sus discípulos.
* Mateo 28: 19, 20 “Ustedes vayan y hagan más discípulos míos en todos los países de la tierra. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado. Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo.” (Traducción Lenguaje Actual / TLA)
2. El bautismo en Cristo es absolutamente único, santo. Es la celebración cristiana que da testimonio público de ese milagro de “Cristo en vosotros la esperanza de gloria.” Es una tradición apostólica sencilla que trasciende al otro ámbito. De paso, el bautismo y La Cena del Señor son las únicas ceremonias ordenados en el Nuevo Testamento para la Iglesia. Eso también le hace muy significativo.
* Hechos 2: 37, 38. Al oír esto, compungidos de corazón, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos? 38 Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.
* Leer Hechos 8: 26-40. Bautismo del oficial Etíope.
* Colosenses 1: 25-28 “…la iglesia, de la cual fui hecho ministro conforme a la administración de Dios que me fue dada para beneficio vuestro, a fin de llevar a cabo la predicación de la palabra de Dios, es decir, el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.” (LBLA)
3. En el bautismo, nosotros damos testimonio de que abrazamos la muerte, la sepultura y la resurrección de Cristo.
* Romanos 6: 3, 4 “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.”
* Romanos 6: 10,11 “Porque en cuanto Él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.”
* Gálatas 3: 26, 27 “…todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido.”
* Colosenses 2: 9-15 “Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él, y habéis sido hechos completos en Él, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad; en Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, en el cual también habéis resucitado con Él por la fe en la acción del poder de Dios, que le resucitó de entre los muertos. Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él.
4. En el bautismo también damos testimonio de que hemos sido bautizados en el Espíritu Santo, sellados con él y comprometidos para desposarnos con Cristo.
* Efesios 1: 13, 14 “En Él también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria.”
* Romanos 5: 5 “y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.”
* 1Corintios 12:12, 13. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.
* Hechos 19: 4-6
“Pablo dijo: Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al
pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús.
Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y cuando
Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en
lenguas y profetizaban. Eran en total unos doce hombres.”
5. El bautismo que se hace “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…” (Mt. 28:19) establece un acto legal, eterno en el otro ámbito. La persona bautizada pasa a ser propiedad de Aquel en cuyo nombre ha sido bautizada. Es aquí donde se sellan la redención (comprar por precio) y la adopción divinas.
* 1Corintios 6:20 “Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”
* Hechos 20:28 “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre.”
* Juan 1: 12, 13 “Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.”
* Romanos 8:15, 17 “Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” “…y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con {El} a fin de que también seamos glorificados con {El}.”
6. Los profetas anhelaban la gloria que nos es dada en Cristo y los ángeles son testigos de esta maravillosa gracia divina para nosotros.
* 1Pedro 1: 10-12
“Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que
vendría a vosotros, diligentemente inquirieron e indagaron, procurando saber
qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al
predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían. A ellos les
fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a vosotros, en estas cosas que
ahora os han sido anunciadas mediante los que os predicaron el evangelio por el
Espíritu Santo enviado del cielo; cosas a las cuales los ángeles anhelan
mirar.”
7. El Padre irrumpió en el bautismo de Jesús. Nuestro bautismo también es muy importante puesto que somos el cuerpo de Cristo, Su Novia, quienes hacemos presente a Cristo, su presencia física, viva.
* Mateo 3: 13-17 “Entonces Jesús llegó de Galilea al Jordán, a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trató de impedírselo, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Y respondiendo Jesús, le dijo: Permítelo ahora; porque es conveniente que cumplamos así toda justicia. Entonces Juan se lo permitió. Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre Él. Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido.”
* Efesios 3: 8-13 “A
mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta
gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo, y sacar a
luz cuál es la dispensación del misterio que por los siglos ha estado oculto en
Dios, creador de todas las cosas; a fin de que la infinita sabiduría de Dios
sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades
en las regiones celestiales, conforme al propósito eterno que llevó a cabo en
Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos libertad y acceso a Dios con
confianza por medio de la fe en Él. Ruego, por tanto, que no desmayéis a causa
de mis tribulaciones por vosotros, porque son vuestra gloria.”
Entendemos entonces que el bautismo no es un rito vacío o de simple trámite, como tampoco lo es la Cena del Señor. Da testimonio de toda la obra redentora de Cristo, de todas las doctrinas contenidas en la Cruz y en la resurrección de Cristo, al hacerse realidad en cada creyente. Es mi convicción de que, así como hubo una clara trascendencia en el bautismo de Jesús, en el bautismo del nacimiento de la Iglesia y en el bautismo del Oficial de Etiopía; en el bautismo de los creyentes hoy día, los cielos son testigos, hacen fiesta y el Padre presume su sabiduría ante las huestes celestiales.
Si usted sabe que Cristo no vive dentro de usted, no disfruta del Nuevo Nacimiento y desea vivir la Vida de Cristo dentro, Lee el Evangelio de Juan, un capítulo cada día y cada día de rodillas clame y pida al SEÑOR su perdón, su Espíritu Santo, su salvación. Luego tome un discipulado vivencial (no solo teórico). Escríbanos.
Si usted ha vivido una religión pero hoy sabe que su conducta, el fruto de vida, su testimonio le demuestra que no ha nacido de nuevo, de rodillas clame al SEÑOR, tome un discipulado vivencial y bautícese. Si un día se bautizó pero su vida no ha experimentado la resurrección, la transformación, crecimiento y madurez que anhela; considere bautizarse con esta nueva visión de lo que significa. Si necesita ayuda, escríbanos para guiarle en esta maravillosa Vida al experimentar a Cristo en el poder de su resurrección.
-Por Alexis
Valverde V.
Email:
Iglesiasencillacostarica@gmail.com

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ResponderEliminarEs su gran misericordia no la rechacemos.