domingo, 15 de noviembre de 2020

¡El Premio es Grande!

No puedo violar la ley de Dios, desafiar su voluntad claramente expresadas en su Palabra, para establecer una relación, hacer un negocio, desarrollar un "ministerio"; a mi antojo y luego esperar y hasta reclamar que Dios bendiga esas decisiones. Cuando tomo una decisión, elijo con ella las consecuencias correspondientes. La Ley de Dios busca nuestra protección, nuestro bienestar y nuestra prosperidad integral. Con mucha frecuencia elegimos nuestros propios caminos y cuando cosechamos las consecuencias preguntamos: ¿Porqué a mí me pasa ésto, oh Dios? ¿le ha sucedido a usted?

Cuando decidimos caminar según los sueños que Dios ha soñado con nosotros, encontramos que "el premio es grande". Podemos confiar y hallar realización, prosperidad y paz en hacer la voluntad de Dios. 

Salmos 19

"La ley de Dios es perfecta,

y nos da nueva vida.

Sus mandatos son dignos de confianza,

pues dan sabiduría a los jóvenes.

8 Las normas de Dios son rectas

y alegran el corazón.

Sus mandamientos son puros

y nos dan sabiduría.

9 La palabra de Dios es limpia

y siempre se mantiene firme.

Sus decisiones son al mismo tiempo

verdaderas y justas.

10 Yo prefiero sus decisiones

más que montones de oro,

me endulzan la vida

más que la miel del panal.

11 Me sirven de advertencia;

el premio es grande

si uno cumple con ellas.


12 Nadie parece darse cuenta

de los errores que comete.

¡Perdóname, Dios mío,

los pecados que cometo

sin darme cuenta!

13 ¡Líbrame del orgullo!

¡No dejes que me domine!

¡Líbrame de la desobediencia

para no pecar contra ti!


14 ¡Tú eres mi Dios y mi protector!

¡Tú eres quien me defiende!

¡Recibe, pues, con agrado

lo que digo y lo que pienso! 

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